Archivos mensuales: marzo 2014

El Dandy: “Vivir y dormir delante de un espejo”

El Dandy y los Trajes de Novio

El dandismo es un comportamiento que se propagó durante la Regencia inglesa y la Restauración francesa. Consiste en una ostentación de elegancia en los modales y en el vestir, caracterizado por formas de individualismo exasperado, de distanciamiento irónico de la realidad y del rechazo de la mediocridad burguesa. Influyó notablemente en los movimientos culturales del siglo XIX, y en particular en el Decadentismo. Charles Baudelaire, poeta del siglo XIX, dijo: “El dandy debe aspirar a ser sublime, sin interrupción. Debe vivir y dormir delante de un espejo”.

Trajes de Novio

El dandy nació de la inquietud cultural y estética en los albores del Romanticismo, haciendo de su propia identidad la mayor de las obras de arte. “Beau” Brummel (el bello), dandy inglés y primer gentleman en toda regla, mantenía que el traje masculino debía convertirse en la segunda piel de todo caballero que aspirara a diferenciarse del vulgo. Los detalles y el estilo, su religión.

Según la Real Academia de la Lengua, un dandy es una persona que se distingue por su extremada elegancia y buen tono. Urbano, refinado y con buenos modales, es un profesional liberal con formación académica. Un dandy es una persona que viste de una manera disidente, es decir, con prendas buenas, pero nunca como los demás. Introduce elementos transgresores en su forma de vestir, que puedan llamar la atención, dentro de un aire de elegancia, pero que a la vez destaquen. Tiene grandes conocimientos de moda, proviene de la burguesía y posee una fuerte personalidad, incluso responde de forma altanera, manteniendo actitudes altivas o siendo directamente polemista, con desplantes e incluso actos de grosería.

Trajes de Novio

La vestimenta siempre ha sido un elemento importante para los seres humanos, no sólo para protegerse de las inclemencias del tiempo, sino por ser un indicativo de un determinado estatus social. Ser un dandy no significa sólo vestir un atuendo llamativo y tener unos modales también llamativos, sino que también es la capacidad para despertar admiración e infundir el deseo de imitación por el resto, incluidas las clases más altas. El saber vestir, pasa de ser una condición impuesta a la clase social de cada uno, a ser una muestra de los conocimientos y de gusto individual. La mayoría de ellos, guardan con celo la procedencia de sus trajes, zapatos, bastones o pañuelos como una barrera para quienes desean imitarlos.

Un dandy no sólo sabe combinar y elegir lo mejor para su imagen, también está al tanto de todas esas tendencias y cambios, y no sólo en el vestir, también en el comportamiento y por ello, son influyentes. Esta preocupación por la indumentaria persigue también ubicarlos en un grupo determinado con un nivel superior, el de los entendidos, y precisamente por ello, son quienes marcan tendencias callejeras que, más tarde, son imitadas y seguidas por las grandes empresas de moda mundiales. El dandy le planta cara a la masa con su inconformismo: bigotes surrealistas, sombreros de copa contenedores de infinitos mundos ficticios, pajaritas de seda para las noches de debates literarios, alcohol y cigarrillos.

Ottavio Nuccio Gala, fiel a su filosofía de excelencia y buen gusto, capta la esencia de este estilo dandy, refinado y limpio en sus colecciones de trajes de novio, ofreciendo un sinfín de posibilidades para satisfacer la exigencia de lo sublime.